La astronomía chilena avanza con descubrimientos de frontera, fortalecimiento comunitario e iniciativas inclusivas que buscan acercar la ciencia a todas las personas.
La astronomía en Chile no solo se destaca por sus cielos privilegiados y su infraestructura científica de clase mundial, sino también por el impacto de sus investigaciones y el compromiso con la divulgación y la inclusión. En este marco, distintos hitos recientes reflejan cómo la ciencia nacional sigue ganando presencia en el escenario internacional y ampliando sus horizontes hacia una comunidad más diversa.
En los últimos años, los cielos de Chile han tenido un rol clave en investigaciones que han marcado pauta a nivel global. Incluso el Senado reconoció la labor de la astronomía nacional tras la primera imagen de un agujero negro captada con el observatorio ALMA en 2019.
Al respecto Patricia Tissera, directora del Centro de Excelencia de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA), explicó que “Chile ha sido protagonista de descubrimientos astronómicos de alcance mundial gracias al talento de sus investigadoras e investigadores y a la infraestructura única que existe en el país. Destacan los avances en el estudio de la formación planetaria liderados por Laura Pérez, Investigadora Principal del CATA y académica de la Universidad de Chile, cuyos trabajos con el radiotelescopio ALMA revelaron detalles sin precedentes en discos protoplanetarios, transformando nuestra comprensión sobre el nacimiento de sistemas planetarios”.
Laura Pérez fue galardonada con el New Horizons Prize in Physics 2024 por sus significativos aportes al campo de la formación planetaria. Con este reconocimiento, se convirtió en la primera chilena en recibir este premio otorgado por la Breakthrough Prize Foundation.
Asimismo, el Premio Nacional de Ciencias Exactas ha sido entregado a destacadas figuras de la astronomía nacional como María Teresa Ruiz (1997), José Maza (1999), Mario Hamuy (2015), Guido Garay (2017) y Mónica Rubio (2021).
Al respecto Patricia Tissera destacó que “las investigaciones de Mónica Rubio, Investigadora Asociada del CATA y académica de la U. de Chile, han permitido mapear la formación estelar y la distribución de moléculas complejas, aportando claves sobre el origen de la química prebiótica y las condiciones iniciales para la vida. En el ámbito de la cosmología, los estudios sobre supernovas y energía oscura impulsados por Mario Hamuy han sido fundamentales para entender la expansión acelerada del universo”.
Roberto Assef, académico del Instituto de Estudios Astrofísicos de la Universidad Diego Portales y director alterno del Centro CATA, dijo que “la astronomía chilena ha tenido un rol protagónico en los descubrimientos más relevantes de las últimas dos décadas. Si bien hubo aportes muy significativos antes, en los últimos 15 o 20 años el país se ha insertado con mayor fuerza en la comunidad astronómica internacional”.
Según explicó el Roberto Assef, un ejemplo claro son los grandes programas de ALMA liderados desde Chile, que han tenido un impacto decisivo en distintas áreas. Entre ellos destaca el programa Cristal, encabezado por Rodrigo Herrera-Camus de la Universidad de Concepción, que estudia galaxias normales en edades muy tempranas del universo y reúne a investigadores de Chile y del extranjero bajo un liderazgo nacional.
En esa línea, Patricia Tissera agregó que “el proyecto CRISTAL, ha abierto una nueva ventana al estudio de galaxias en el universo temprano a través de ALMA y JWST. Estos logros han posicionado a Chile como un referente internacional, atrayendo talento, fomentando colaboraciones estratégicas y consolidando su papel como un polo de investigación de frontera”.
“Resulta difícil elegir un solo ejemplo, pero por una muy buena razón: existen demasiados proyectos de gran nivel e impacto, en los que Chile está siendo protagonista”, explicó Roberto Assef.
En tanto, Patricia Tissera subrayó que “los reconocimientos obtenidos por astrónomas y astrónomos chilenos validan la excelencia científica del país, inspiran a nuevas generaciones y fortalecen la diplomacia científica. En este contexto, SOCHIAS cumple un rol fundamental visibilizando estos avances mediante actividades de divulgación, programas educativos y acciones de articulación entre universidades, centros de investigación y observatorios, fortaleciendo así la comunidad astronómica nacional e internacional”.
La Sociedad también ejerce un rol de representación al tener miembros en comités internacionales para la asignación de tiempo astronómico y en otros grupos de evaluación de proyectos. Esta participación garantiza que las voces de los astrónomos chilenos sean escuchadas y que los intereses de la comunidad estén presentes en las decisiones globales sobre el uso de los grandes telescopios instalados en el país y en el extranjero.
Punto con el que coincide Carolina Agurto, Profesora Asistente del Departamento de Física de la Universidad Federico Santa María, quien aseguró que el éxito de Laura Pérez, Paula Sánchez, Neil Nagar y muchos otros, sirve como una inspiración poderosa para estudiantes y jóvenes en Chile. “Por una parte, dan visibilidad en el ámbito científico global. Al ser reconocidos por su trabajo en proyectos de vanguardia, los científicos chilenos demuestran que el país no solo alberga algunos de los observatorios más importantes del mundo, sino que también produce investigadores de élite capaces de liderar descubrimientos de gran impacto”, detalló.
SOCHIAS y CATA: Redes que fortalecen la comunidad
Roberto Assef también destacó el papel de la Sociedad Chilena de Astronomía (SOCHIAS) como una red que ha permitido consolidar un verdadero sentido de comunidad entre astrónomos y astrónomas del país.
“Creo que SOCHIAS ha jugado un rol súper importante en generar este sentimiento de comunidad astronómica. No somos grupos separados, sino que todos formamos parte de una gran comunidad científica en Chile”, señaló.
En esa misma línea, explicó que la Sociedad también ha asumido un liderazgo en la representación de la astronomía chilena frente a distintos actores. “Eso ha tenido un impacto importante en cómo nos relacionamos con los observatorios internacionales y con otras entidades de gran envergadura. El hecho de que exista un grupo en Chile que representa de manera natural los intereses de la comunidad facilita la comunicación y permite establecer de inmediato quiénes son los interlocutores válidos”, añadió.
Otro actor fundamental es el Centro de Excelencia de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA), que desempeña un papel crucial en el desarrollo científico, al conectar investigadores de distintas universidades y fomentar colaboraciones estratégicas. Además, aporta el respaldo económico necesario a través de fondos especializados para impulsar investigación de calidad y sostener estas alianzas.
“Respecto a la interacción de CATA con SOCHIAS, considero que nuestros roles son altamente complementarios. SOCHIAS cumple una función organizativa y representativa dentro de la comunidad científica, actuando como un ente de orden y representación. Por su parte, CATA tiene un enfoque mucho más ejecutivo, ya que se encarga de implementar proyectos concretos, llevar a cabo colaboraciones efectivas y, como mencioné anteriormente, transformar la ciencia básica en ciencia aplicada y desarrollo tecnológico”, detalló Roberto Assef.
En esa línea, Patricia Tissera, directora del CATA, reforzó la importancia estratégica del centro en la proyección de la astronomía chilena hacia la frontera del conocimiento y la innovación tecnológica. “El CATA ha desempeñado un rol decisivo en el desarrollo de proyectos científicos y tecnológicos al articular equipos interdisciplinarios, impulsar instrumentación de nueva generación y promover el análisis avanzado de datos provenientes de grandes observatorios instalados en Chile. Nuestro modelo de trabajo integra grupos de investigación y laboratorios a lo largo del territorio nacional, favoreciendo la formación de capital humano, el acceso a infraestructura de cómputo de alto rendimiento y la transferencia tecnológica hacia sectores como inteligencia artificial, sensores, agricultura y minería, entre otros”, afirmó.
En este marco, Patricia Tissera coincidió con Roberto Assef en la relación de mutuo fortalecimiento entre ambas instituciones: “CATA coordina y ejecuta proyectos de investigación y desarrollo, mientras que SOCHIAS amplifica su impacto mediante divulgación, vinculación con el sistema escolar y representación del ecosistema ante la sociedad y las autoridades”.
En los últimos años, SOCHIAS ha fortalecido las redes entre universidades, centros de investigación y observatorios internacionales al ofrecer espacios de encuentro y visibilizar resultados destacados, sobre todo de estudiantes y jóvenes investigadoras e investigadores. Asimismo, ha promovido estándares de equidad e inclusión, contribuyendo a una comunidad más diversa y colaborativa, y ha potenciado la presencia de Chile en foros globales.
“Las reuniones anuales de SOCHIAS son un pilar fundamental para la creación de redes. Estos encuentros congregan a astrónomos, estudiantes e investigadores de diversas universidades y centros de investigación de Chile y del extranjero. Sirven como plataformas para presentar nuevos descubrimientos, debatir ideas y fomentar colaboraciones futuras”, complementó Carolina Agurto, profesora asistente del Departamento de Física de la Universidad Técnica Federico Santa María.
Carolina destacó además que la sociedad ha promovido estándares de equidad e inclusión, contribuyendo a una comunidad más diversa y colaborativa, y ha potenciado la presencia de Chile en foros globales. Esta interconexión, indicó, es vital para que la astronomía chilena siga siendo relevante a nivel mundial.
Proyectos educativos e inclusivos
La ciencia chilena también se proyecta como herramienta de equidad. Un ejemplo es Breaking the Barriers (BTB), iniciativa financiada por el Comité Mixto ESO-Chile que buscó derribar barreras en la divulgación astronómica, haciéndola accesible a personas con discapacidad visual, auditiva y motora.
Erika Labbé, quien integró el Grupo de trabajo de Inclusión y Género SOCHIAS entre 2019 y 2024, destacó: “El proyecto BTB fue esencial para instaurar la necesidad de incluir Intérpretes en Lengua de Señas en la divulgación astronómica chilena”. Con respecto a la investigación, señaló: “Hay temas de fondo en la comunidad astronómica, como en todas las comunidades, y el Censo SOCHIAS 2022 que realizamos en el Grupo de Trabajo nos permitió conocerlas y nos dió un punto de partida para que evolucionemos hacia algo más justo y equitativo, que facilite que distintas personas puedan ejercer y desarrollar su mejor potencial en el área de la astronomía”.
Erika Labbé agregó: “Hay estudios que indican que la diversidad en los grupos de investigación es la que aporta nuevas visiones y estos generan publicaciones con más citaciones. Debemos hacernos conscientes del potencial que tiene la diversidad y cambiar la mentalidad respecto de que es la discapacidad. No es solo un problema, es una forma distinta de ver el mundo. Esto es algo en lo que hemos ido avanzado”.
En 2021, el grupo liderado por Erika Labbé se adjudicó fondos ALMA-ANID para el proyecto «Generando una comunidad astronómica más inclusiva: Discapacidad visual, auditiva y física» (ASTRO20-0044). El objetivo fue impulsar acciones que mejoraran la accesibilidad en la comunidad astronómica, dirigidas principalmente a los miembros de SOCHIAS, pero extensibles a educadores y divulgadores externos.
Se realizó un primer levantamiento de datos relacionados con diversidad e inclusión, se contrató a un equipo de asesores, se establecieron recomendaciones para eventos, difusión e investigación, se realizaron capacitaciones online sobre diversidad, inclusión y accesibilidad, entre otras iniciativas. Lo anterior, permitió instalar la idea de que tanto la comunidad científica como el público general debían contar con acceso equitativo, ya sea a la carrera astronómica o a actividades de divulgación.
Pero en palabras de Erika Labbé, aún hay desafíos: “Uno de ellos es ligar aún más la astronomía con los pueblos originarios y su cosmovisión”.
Punto con el que coincide Carolina Agurto, mencionó al respecto “aún existe una brecha de género en los cargos más altos, como profesores titulares y directores de proyectos, donde las mujeres siguen subrepresentadas. Acoso, discriminación y sesgos inconscientes también son desafíos persistentes que afectan el desarrollo profesional de las astrónomas. Además, la inclusión de otros grupos minoritarios, sigue siendo un área con importantes carencias, ya que a menudo se ignora la participación de personas con discapacidad, de comunidades indígenas y de otras minorías en el ámbito científico”.
La astronomía chilena avanza con pasos firmes, no solo en la generación de conocimiento de vanguardia, sino también en la construcción de una comunidad científica más inclusiva, diversa y conectada con su entorno. Desde los grandes descubrimientos que marcan hitos globales hasta las iniciativas que derriban barreras y amplían horizontes, la ciencia se proyecta como un puente entre el universo y la sociedad.
Astronomía y educación formal
Pero más allá de su rol en la investigación y la representación científica, SOCHIAS también cumple una función clave como puente entre la astronomía académica y la educación escolar en Chile. Según explicó Carolina Agurto, la Sociedad ha asumido la tarea de acercar la astronomía a las nuevas generaciones a través de la divulgación, la capacitación docente y la promoción de la ciencia en las aulas.
“SOCHIAS trabaja activamente para fortalecer la enseñanza de la astronomía en las escuelas. Un ejemplo de esto es la creación del equipo de Coordinadores Nacionales de Educación Astronómica (NAEC), que forma parte de una iniciativa de la Unión Astronómica Internacional (IAU). Este equipo organiza eventos como el Congreso Nacional de Educación Astronómica para capacitar a los profesores, dándoles las herramientas y los conocimientos necesarios para enseñar la materia de manera más efectiva. Estos eventos también sirven para que los docentes compartan experiencias y estrategias pedagógicas”, puntualizó Carolina.
SOCHIAS también apoya directamente a estudiantes de todo el país al organizar, financiar y preparar delegaciones para las Olimpíadas de Astronomía y Astronáutica, tanto a nivel nacional como latinoamericano. Estas instancias no solo permiten a los jóvenes demostrar sus conocimientos, sino que también inspiran vocaciones científicas y generan redes de aprendizaje que trascienden las fronteras.
Un ejemplo reciente fue la destacada participación de la delegación chilena en las Olimpiadas Latinoamericanas de septiembre de 2025 en Brasil, donde los cuatro representantes nacionales volvieron al país con reconocimientos: dos medallas de plata y dos menciones honrosas.
Sobre este punto, Andrea Mejías, Primera Vicepresidenta de SOCHIAS, destacó que “estas Olimpiadas fueron una tremenda experiencia para nuestros estudiantes, que se estuvieron preparando durante casi un año. Estas instancias se convierten en un verdadero espacio de crecimiento personal y colectivo, marcado por el compañerismo, el intercambio cultural y la construcción de redes que trascienden lo académico«.
Andrea Mejías añadió que esta experiencia no termina con el regreso al país, pues siguen formando a nuevas generaciones de olímpicos y olímpicas que buscarán representar a Chile en las próximas ediciones. Además, están ad portas de comenzar los preparativos para la versión 2028 de las Olimpiadas Latinoamericanas, que se llevarán a cabo en nuestro país.
De esta manera, SOCHIAS se ha consolidado como un actor central en la articulación entre la astronomía de frontera y la educación formal, contribuyendo a que la ciencia se viva y se enseñe de manera más cercana y significativa.

Proyección global
En los próximos 10 a 15 años, se espera que la astronomía en Chile tenga un impacto cada vez mayor en distintos ámbitos. En el plano científico, el país generará conocimiento de vanguardia gracias a catálogos profundos del cielo producidos por el Observatorio Vera Rubin, así como a estudios sobre exoplanetas y el universo temprano.
En el ámbito tecnológico, los avances estarán vinculados al desarrollo de algoritmos de inteligencia artificial, al manejo de enormes volúmenes de datos, a la creación de nueva instrumentación y a la transferencia de estas innovaciones hacia sectores productivos.
En lo social, la astronomía seguirá siendo motor de formación de talento, de fortalecimiento de la cultura científica y de la aplicación de innovaciones en beneficio de la sociedad. Con la entrada en operación de nuevas instalaciones y el fortalecimiento de sus redes de colaboración, Chile se perfila como un país capaz de liderar la investigación de frontera y de generar tecnologías cuyo alcance va más allá de la propia astronomía.
“La astronomía en Chile no solo seguirá siendo líder en el ámbito científico durante la próxima década, también tendrá un impacto social y tecnológico clave”, destacó Carolina Agurto. La llegada de grandes proyectos como el Giant Magellan Telescope (GMT), el European Extremely Large Telescope (E-ELT), el Fred Young Submillimeter Telescope (FYST), el Observatorio de Rayos Gamma del Sur (SWGO) y la modernización de ALMA abrirán nuevas oportunidades para investigadores y empresas chilenas. Según explicó, este ecosistema de alta tecnología “impulsará la transferencia de conocimiento, generará empleos altamente calificados y potenciará el desarrollo de soluciones innovadoras que trascienden la astronomía”.